Centro Antártico Internacional

Punta Arenas, Chile.

Concebido como un refugio (recordando las instalaciones polares), el Centro Antártico Internacional se organiza al amparo de 16 bóvedas de cañón, orientadas hacia el Estrecho. Tanto su skyline diurno como el nocturno presentan una volumetría identificable desde el sobrevuelo en ruta al aeropuerto. Por efecto de sus membranas traslucidas, las bóvedas serán percibidas como una hilera de lámparas o boyas marinas ancladas a la orilla. La ocupación lineal asegura una fachada estable en el tiempo.

Un mecanismo o sistema binario caracteriza su organización y ambientes: éste comprende cajas – basamento de uno, a tres niveles en estructura de marco rígido de hormigón y envolventes de madera con especificaciones climáticas y lumínicas según programa – dispuestas al amparo de bóvedas en estructura metálica y envolventes vidriadas que ofrecen condiciones equivalentes al espacio intermedio de climas templados. Entendemos la bóveda como un formato estructural y ambientalmente eficiente a la vez que una figura apta para un programa emblemático.

Este mecanismo asegura un acondicionamiento pasivo del espacio interior mediante efecto invernadero (suponiendo importantes ahorros energético y económico), la regulación de luz natural, la hermeticidad en invierno y ventilación cruzada en verano. Bajo bóvedas se contemplan temperaturas medias al resguardo del viento, aptas para actividades informales (las salas del museo cuentan con losa radiante). Al interior de las cajas o recintos cerraos se contempla confort térmico calibrado mediante calefacción, espacios que ventilan hacia bóvedas en verano. Todas las salas poseen iluminación natural regulable mediante el sistema trifásico translúcido de las cubiertas.

El esquema garantiza la estabilidad temporal de la imagen de cara a la flexibilidad de los interiores, donde elementos de montaje en seco hacen posible adecuar espacios a los requerimientos cambiantes, como si se tratara de un nuevo barrio con sus casas y monumentos contenidos bajo grandes cubiertas.

Equipo: Jaime Daroca, José Mayoral y José Ramón Sierra (socios) con Sebastián Marchant, Cinthya Orellana y Raúl Brito.

Colaboradores:

Arquitectura: Rodrigo Pérez de Arce.

Estructuras: Rodríguez y Goldsack.

Eficiencia energética: Javier del Río Ojeda.

Visualizaciones: Kelvin Ho.

Cliente: Dirección de Arquitectura, Ministerio de Obras Públicas, Gobierno de Chile.

Superficie: 19.000 m2.

Estado: Concurso.